Bueno, pues hoy es a las 00:10 horas el programa, así que sintiéndolo mucho, no lo voy a ver en directo, y pondré el grabador de disco duro al tema (o lo veré por la web si no), porque un programa que mayormente creo que lo vemos gente currante y emprendedora (que mañana es lunes y tenemos mucho trabajo) a esas horas no pinta nada. Señores de la Sexta (y de otras cadenas), traten un poco mejor sus formatos y ubíquenlos de una manera algo más racional, dejándoles tiempo para que la audiencia los conozca y sepa en qué horario “viven”, o en vez de arreglar los problemas de audiencia, los van a empeorar…

Dicho esto, el sexto programa puso a los concursantes en tiempo récord a diseñar un producto (un zumo), desde su fase de investigación, pasando por el naming, diseño de etiqueta, estrategia de precio y distribución final. Interesante experimento (sí, no dejan de serlo estas pruebas; en la vida real tienes más tiempo, claramente) que nos dejó unas cuantas “perlas”…

Moralejas de este episodio… Si antes lo dije (en el anterior post), antes cae: Anahí demostró tener algo parecido al zumo que vendían (u horchata para el caso) en la sangre. No se puede ser tan pasota cuando al trabajo se refiere. Si te piden diseñar un producto, implícate en la creación misma (no lo delegues, por Dios), sé serio y profesional al 100%, controla la calidad, y no digas que no pasa nada cuando las cosas salen a medias. Lo de vender productos con una cantidad tan variable de ingredientes es una chapuza digna de Pepe Gotera y Otilio. Su grupo vendió más, pero fue penalizado por una “irregularidad” tan brutal. Vale que es una prueba y que a veces hay que improvisar, pero el compromiso con el cliente final tiene que pesar mucho, como para no vender algo que en realidad sabes que no estás cumpliendo ni de lejos…

Lo peor de todo es que en la vida real hay unos cuantos “profesionales” que no se toman en serio sus productos y/o servicios, y venden la chapuza máxima de manera parecida a lo que hemos visto en este programa. Señores, como dice “el jefe” de este programa, eso es tratar de engañar a la gente, o tomarles por tontos. Debemos ser rigurosos, cumplidores, y comunicar a los clientes las cosas en plazo, o perderemos, antes que tarde, su confianza. Y aunque implique más trabajo, es mejor quedar bien que perder un poco de beneficio…

Pero es que sucede en la vida misma lo mismo que en el programa#6 —cosa que me “flipa” constantemente—, que gente chapuzas por antonomasia ni siquiera lo reconocen, y van tan satisfechos por la vida con su trabajo, alardeando como que es el “no va más”. Cultivemos más autocrítica, señores, que a todos nos hace falta…

Otras enseñanzas de este episodio: hay que revisar bien las cosas en cuanto a costes y materiales, que lo de Natalia (tanto que iba de ser una chica “de ciencias”) ha sido como para echarla también. Al grupo de “Stamina” le ha salvado la chapucería de sus rivales, y el que han vendido muy bien un producto bastante caro, pero que a la par tenía una diferenciación importante (una cantidad de fresa que nunca veremos en un producto real). Los que hayan degustado ese zumo son afortunados, creo que salvo que te le lo hagas en casa, ningún fabricante tiene narices a hacer algo tan caro a ese precio, a excepción de que lo vendas en hoteles cinco estrellas o en Beverly Hills…

Por supuesto, en el diferencial de coste-ingresos me da que no se han tenido en cuenta ni la mano de obra (gratuita de los concursantes), ni probablemente el coste del packaging, con lo que la cosa sería aún peor en un caso real. Una de las cosas que la gente no suele saber (ni le interesa tristemente) de un producto/servicio son los costes reales. En cuanto te fijas en todo lo que hay implicado, entiendes que salvo algo de venta masiva, es difícil bajar mucho los precios sin perder bastante dinero o calidad…

Si queréis echaros unas buenas risas a costa de los “aprendices” por cierto leeros el megasarcástico relato del programa#6 en el blog de Tiago, que os váis a partir más que la fruta del episodio.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido este experimento?

2 Comentarios to “El Aprendiz, sexto acto: profesionalidad vs. chapucería…”

  • diablos. muchísimas gracias por recomendar de forma tan entusiasta la lectura de mi blog. qué gente más maja hay por el mundo.
    salud, maifrends!

  • Jo, Tiago, que honor tenerte en los comentarios del blog. Lo de recomendarte es que tengo que decirte que me parto tanto de la risa leyendo tu “relectura” de los episodios que para mí casi es risoterapia, y no puedo menos que poner citarte. Sigue hasta el final, que nos haces olvidarnos de los problemas por un rato y nos enseñas a no tomarnos tan en serio las cosas…

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